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Guillermo Tella

Artigos

Gestionar áreas industriales:
diez estrategias de actuación

Ante la demanda creciente de espacios para el desarrollo de actividades productivas, muchos municipios del país alientan la creación y ampliación de parques industriales. Sin embargo, la compatibilidad entre las lógicas empresariales y las locales municipales constituyen importantes dificultades a afrontar. Los parques industriales constituyeron una de las principales respuestas ofrecidas en términos de economías de aglomeración. En este marco, se presentan diferentes tipologías de gestión de parques y de agrupamientos industriales: características, virtudes y desventajas de cada tipología, para una mejor toma de decisiones.

El fuerte crecimiento de la actividad industrial de la última década estimuló la demanda de espacios para la radicación de industrias e indujo a muchos municipios a planificar la reactivación fabril. Según el Ministerio de Industria de la Nación, existen en el país 280 parques industriales, mayoritariamente financiados con fondos públicos, y otros 59 se encuentran en proceso de conformación. En la última década se registró un importante aumento de la cantidad de empresas instaladas en parques industriales, de los cuales el 90% corresponden a empresas pequeñas y medianas.

El logro de beneficios a largo plazo para un municipio, a partir de la localización de un parque industrial, depende de su capacidad de negociación. El Arq. Norberto Iglesias, Director Ejecutivo del Instituto de Estudios Urbanos del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, señala que en el municipio de Malvinas Argentinas, al noroeste de la región metropolitana de Buenos Aires, se llevó a cabo un convenio urbanístico con los gerenciadores del parque para incluir operaciones urbanas financiadas por el propio sector industrial.

En tal convenio, la industria fue eximida del pago de parte de las tasas municipales, a modo de crédito fiscal, y el municipio se reservó el derecho de cobrar impuestos por mejoras a los frentistas beneficiados por las obras que se realizaran. El sector industrial recuperó rápidamente la inversión, obtuvo una buena localización y, a su vez, contribuyó con mejoras urbanas a su entorno. El municipio, asumiendo su ubicación estratégica, lindera a uno de los corredores más importantes de la región y su larga trayectoria industrial, definió las reglas del juego en las negociaciones de  instalación de agrupamientos industriales dentro de su territorio.

En este sentido, como rasgo positivo, la instalación de parques industriales propicia la dotación de infraestructura en zonas donde antes no existían. En esta línea por ejemplo, puede citarse el caso del Parque industrial Pilar, donde  la mayor parte de los servicios urbanos que “llegaron” a la zona, lo hicieron luego de instalarse dicho parque. A su vez, los beneficios a largo plazo que implica las instalación de parques industriales se encuentran íntimamente ligados a la capacidad de los municipios de desarrollar e implementar distintos tipos de herramientas de gestión, a su capacidad de negociación y a la voluntad política para la ejecutarlas.

Al respecto, el Arq. Pablo Itzcovich, Director de Planificación Estratégica del Municipio de Morón, destaca que el municipio debe ejercer un fuerte liderazgo en este proceso, para garantizar la equidad de las políticas concertadas. La materialización de estos enunciados se produce con la creación del Parque industrial La Cantábrica, en el Municipio de Morón donde se llevo adelante la recuperación productiva de un conjunto edilicio a partir de la negociación público-privada, y la suma de otros actores intervinientes como la Unión Industrial del Oeste, y universidades que han colaborado en los estudios de impacto ambiental.

Para el Lic. Federico Fritzche, Investigador del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, se trata de una experiencia que podría catalogarse como un ejemplo de buenas prácticas. Según relata Fritzche, en La Cantábrica se ha logrado refuncionalizar y orientar el desarrollo de las Pymes a partir de una serie de acciones eficaces tales como la selección de los proyectos planteados por cada Pyme que quisiera instalarse en el parque, así como medidas que incluyen la capacitación de las mismas para aumentar su nivel de productividad. Ahora bien, existen diferentes experiencias de gestión asociada impulsada por los municipios: 1) parques industriales; 2) clusters y ecoparques; y 3) sectores planificados. Veamos entonces sus rasgos distintivos y algunos casos de aplicación.


a.
La gestión de parques industriales

Los parques industriales constituyen un tipo de espacio productivo común, diferenciado del tejido urbano en el que se insertan. Cuentan con infraestructura y servicios compartidos, son planificados y gestionados en forma unitaria y están destinados en exclusividad al uso industrial. El objetivo de esta modalidad de gestión es la generación de economías de escala para ofertar espacios y servicios específicamente adaptados a las necesidades de las industrias, minimizando las fricciones y conflictos territoriales con otras funciones urbanas.

Estrictamente, según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el parque industrial es un terreno urbanizado y subdividido en parcelas, conforme a un plan general, dotado de carreteras, medios de transporte y servicios públicos, que cuenta o no con fábricas construidas, que a veces tiene servicios e instalaciones comunes y a veces no, y que está destinado al uso de una comunidad de industriales.

A su vez, la ONUDI distingue a las zonas industriales como “un simple solar reservado para la industria”, y a las áreas industriales como “un terreno mejorado, dividido en parcelas con miras a la instalación de industrias y que se ofrece a la venta o en alquiler”. Respecto de esta clasificación, Fritzche aclara que según la normativa argentina, un área industrial -denominada “Sector Industrial Planificado”- puede convertirse en parque industrial luego de la adecuación de su stock de infraestructura para el cumplimiento de las condiciones establecidas.

En términos de promoción, los gobiernos municipales tienden a concebir parques para captar inversiones y generar empleo dentro de los límites de sus territorios, y en su localización se advierte una tendencia de concentración en rutas próximas al corredor del Mercosur, para garantizar una buena inserción regional. Para su creación y posterior gestión, los parques industriales requieren de la intervención de un grupo promotor y desarrollador, y pueden adquirir carácter oficial, privado o mixto:

Parques Industriales Oficiales: son originados por iniciativas de gobiernos provinciales y/o municipales.
Parques Industriales Privados: son originados por iniciativas particulares, incluyendo cooperativas.
Parques Industriales Mixtos: son originados a partir de iniciativas entre sectores públicos y privados.

Para la Ing. Mirta Díaz, ex Subsecretaria de Industria de la Nación, los parques industriales son pilares del crecimiento sostenible y motores del desarrollo económico y social de la región en la que se localizan. Considera que los parques industriales contribuyen al fortalecimiento del perfil regional, generan empleo formal y arraigo territorial, y agregan valor a los encadenamientos productivos. Asimismo, le permiten a las empresas el uso de instalaciones comunes, simplifican procedimientos administrativos, impulsan la reducción de tasas municipales e impuestos, promueven mayor control y protección del ambiente, facilitan a las empresas la adecuación a la normativa vigente y favorecen el acceso a políticas de estímulo a la industria.

En consecuencia, los parques industriales deben entenderse como herramientas de fortalecimiento de las cadenas de valor. Para el Lic. Horacio Roura, Subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional de la Nación, el municipio debe colaborar en la gestión de las empresas para lograr beneficios en todos los eslabones. Y agrega que toda ventaja competitiva debe permitir no sólo una mayor adaptación a las nuevas exigencias del mercado sino también una mejora en la calidad del producto final.

Al respecto, Federico Fritzche sostiene que: a) un contexto metropolitano que evite la competencia intermunicipal para la radicación de empresas; b) una articulación de acuerdo a lógicas territoriales estratégicas, tales como los corredores productivos; c) tener en cuenta las particularidades productivas y los actores existentes en las ciudades; d) crear un nuevo tipo de gestión conformada por el Estado, las cámaras empresariales y los sindicatos,  e) y lograr intervenir y regular los distintos tipos de emplazamientos industriales.

Sin embargo, sola la instalación de Parques Industriales no significa necesariamente la creación de empleo o de desarrollo local. El éxito de algunos parques industriales no implica que cada municipio deba tener el suyo ni le asegura al municipio la adquisición de un perfil productivo. Otro de los problemas en la gestión de los parques industriales radica en la imposibilidad de lograr efectos multiplicadores, y que esto se debe a la propia lógica de funcionamiento y de localización de los parques, que no siempre tienen en cuenta las posibles articulaciones con el resto de los actores, en términos de encadenamientos productivos, de cooperación, regulación y planificación.


a.1. Los casos de aplicación

Los parques industriales ofrecen ventajas asociadas al crecimiento de la productividad y del empleo. Tal el caso del parque industrial de la Ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe, situado en el corazón de la cuenca lechera más grande de la región, que se destaca por sus producciones láctea y metalmecánica. En este contexto, el parque industrial se ha expandido mediante la creación del Parque de Actividades Económicas y del Instituto Técnico, destinado a la formación de recursos humanos especializados.

En la localidad de José León Suárez, del municipio de San Martín, donde en 1993 cerró sus puertas la fábrica textil de casimires Spencer, hoy se encuentra en plena expansión un polo productivo: el Parque Suárez. Se trata de cinco hectáreas en las que funcionan 14 pequeñas empresas, que se juntaron para dividir costos de servicios y, al abaratarlos, cada una sumó eficiencia. Una fábrica de zapatos de seguridad, otra de pinturas para la industria gráfica, otra de herramientas para máquinas, una de recuperación de films de polietileno y una productora de acrílicos para uso dental, forman parte del emprendimiento.

En el Ciudad de Salta se creó un ente autárquico para reimpulsar el parque industrial, a partir del ordenamiento y desarrollo de las empresas que lo componen en función de: 1) un plan de normalización que tienda a la regularización administrativa de las empresas, y 2) un plan de desarrollo productivo, donde confluyen acciones y estrategias tales como: la implementación de un sistema informático del parque, el desarrollo de infraestructura, la creación de observatorios de mercados e inteligencia tecnológica, la formación de aglomerados productivos, el relevamiento de perfiles para capacitación y la vinculación entre escuelas y empresas.

En 1997 la Unión Industrial del Oeste, la Municipalidad de Morón y el gobierno provincial aunaron esfuerzos para crear un ente tripartito encargado de administrar y gestionar el Parque Industrial La Cantábrica, situado en el predio de la antigua metalúrgica homónima, cuyo cierre dejó en desuso una monstruosa estructura. Los primeros pasos fueron: 1) la adjudicación de las naves industriales a las empresas en carácter de comodato para su reciclaje, y 2) la construcción de infraestructura común para el funcionamiento del parque, que fueron solventados con recursos del sector privado.

Las empresas construyeron y reciclaron sus plantas industriales, mejoraron la organización de la producción, implementaron nuevos procesos, certificaron estándares de calidad y cumplieron con normas ambientales. Se llevó a cabo mediante procesos participativos, a fin de incrementar la capacidad de gestión para la ejecución de los distintos programas de intervención.


a.2. Fortalezas y vulnerabilidades del modelo

Se han identificado como fortalezas:

● Constituyen herramientas de fortalecimiento de cadenas de valor y de vínculos entre los diferentes actores.
● Ofrecen seguridad jurídica en el otorgamiento de permisos de operaciones y certidumbres en la propiedad.
● Cuentan con facilidad de acceso a las principales vías de comunicación y  dotación de infraestructuras.
● Desarrollan un sistema de gerenciamiento para su posicionamiento competitivo y beneficios impositivos.
● Generan una administración interna que garantiza el mantenimiento permanente de las infraestructuras.

Y se han identificado como vulnerabilidades:

● Se tiende a establecer una fuerte competencia entre municipios por la atracción de inversiones.
● Los municipios suelen carecer de suelo disponible para su localización y/o de infraestructura y servicios.
● El incremento de la congestión vehicular genera externalidades negativos que le restan competitividad.
● Los procesos de vandalización y de deterioro ambientalcondicionan sus posibilidades de gestión y desarrollo.
● Dificultades para instalar procesos asociativos público-privados y/o entre privados limitan su gerenciamiento.


b.
La gestión de clusters y ecoparques

Los clusters y ecoparques definen un modelo de gestión de agrupamientos industriales que, por su disposición, potencian las economías regionales, incrementan su poder de negociación y fomentan la interacción entre actores. Un cluster puede definirse como un conjunto de empresas pertenecientes a diversos sectores, ubicadas en una zona geográfica delimitada e interrelacionadas con núcleos dinámicos del sector industrial, formando un sistema interactivo en torno a mercados, tecnologías y capitales productivos.

En este sentido, el sistema de industrial de un cluster se encuentra definido por su funcionalidad. De este modo, se plantea que el sistema industrial se define a partir de varios tipos de relaciones entre los actores/firmas que lo integran, incluyendo relaciones de compra-venta, competencia y cooperación, así como la circulación de información, experiencias y conocimiento a través de canales formales e informales. Para el Lic. Horacio Roura, son el resultado de un Estado que apoya la vinculación entre sistemas productivos. En el país existen 70 clusters, orientados a economías regionales, de los cuales sólo una tercera parte se concentra en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

La gestión consiste en generar vínculos funcionales y acuerdos entre organismos o instituciones públicas y privadas, tal como: consorcios que brinden servicios reales (relativos a las tecnologías que se aplican, la capacitación de trabajadores, etc.), centros de investigación especializada, cooperativas de crédito e instituciones de incentivo a la integración empresaria. De modo que las pequeñas y medianas empresas constituyen el motor que hace funcionar al cluster: en la actualidad se han convertido en los actores más importantes en la demanda de empleo.

Uno de los principales factores que afectan a las condiciones de calidad de vida de las ciudades es la presencia de muchas de las infraestructuras industriales. La contaminación del ambiente, la congestión de tránsito, el deterioro de las calzadas y problemas sociales asociados al desempleo son algunos de los efectos que se evidencian. En respuesta a ello nacen los ecoparques o parques industriales sostenibles, que conforman una comunidad de empresas que cooperan asociativamente a favor de la mejora de las condiciones sociales y ambientales de su entorno.

Este concepto está basado en las directrices de la ecología industrial, que promueve la creación de industrias ecoeficientes o ecoindustrias. Articuladas entre sí y en colaboración con la administración local, generan un modelo de actividad sostenible: comparten bases de datos, recursos humanos, tratamiento de residuos, provisión de energía, etc., para optimizar resultados, incrementar competitividad y reducir impactos ambientales.

Si bien este tipo de parques en el país se encuentra aún en una etapa temprana, ha venido tomando importancia creciente con el desarrollo de proyectos innovadores, tal como los parques ecovirtuales, donde la concentración geográfica no resulta ser un factor imprescindible sino que, por el contrario, constituye una oportunidad para que más empresas puedan articularse a la distancia con el flujo de recursos.

Las ventajas de los clusters y ecoparques son más que convincentes, se trata de una forma de gestión en la que prevalece la cooperación y la articulación de los encadenamientos productivos. Sin embargo, no se trata de una de producción que se encuentre altamente promocionada. Para Fritzche esto es así porque durante décadas, fundamentalmente durante los ´90, lo que se promovía desde era la competencia, y que por lo tanto se trata de una cuestión cultural que es preciso modificar.

El carácter novedoso de este tipo de gestión posee justamente ventajas en términos de generación de innovaciones para las PyMEs, ya que mientras la gran empresa tiene una mayor capacidad para generar innovaciones en función de su propia organización interna, la pequeña empresa, aquejada de numerosas limitaciones para innovar de forma aislada, es más dependiente de esa red de relaciones que teje con el entorno para avanzar en el camino de la innovación


b.1. Los casos de aplicación

En la provincia de  Santa Fe se destaca el área industrial Las Parejas, que actualmente insume una superficie de 95 hectáreas, donde funcionan más de 100 establecimientos y trabajan cerca de 2 mil personas. Es un claro ejemplo de articulación entre parque industrial y sector planificado. Cuenta con cuatro grandes sectores industriales muy marcados; a) la fundición, que provee piezas a la industria agrícola, autopartes y del petróleo; b) las maquinarias agrícolas; c) las piezas y componentes de agropartes; y d) el sector de remolques.

Este sector atiende amplias demandas del sector agropecuario: sembradoras, fumigadores, tractores, acoplados, maquinarias para el forraje y otras maquinarias de uso agrícola, cubriendo todo el espectro agrícola-ganadero. En tal sentido, ha sido designada como la “Capital de la pequeña y mediana empresa agroindustrial”. Genera de este modo una economía de red que permite una mayor capacidad de innovación, de absorción y de difusión de nuevas tecnologías.

En el país funciona una “Red de Agencias de Desarrollo Regional”, que es una plataforma institucional impulsada por el Ministerio de Industria de la Nación destinada a facilitar la vinculación entre pequeñas y medianas empresas. Es un espacio público-privado que opera sobre la base de la cooperación y el cofinanciamiento interinstitucional. A partir de la red se implementan dentro del entramado productivo distintos programas de identificación de singularidades y necesidades que tienden al desarrollo económico regional.

En Europa se ha desarrollado recientemente el denominado Proyecto Ecopadev, un consorcio conformado por trece agentes locales (organismos gubernamentales, gestores de parques, centros de investigación, universidades), que tiene el propósito de generar una gestión sostenible del entorno natural, el reciclaje de residuos y la prevención de la contaminación. Además, este proyecto ofrece diferentes componentes:

● La reducción del consumo de agua, de residuos sólidos y de contaminantes.
● La creación y gestión de incubadoras de empresas (business incubators).
● La planificación de infraestructuras de acuerdo con el crecimiento del parque.
● La generación de cadenas de intercambio de subproductos entre empresas.
● La participación pública para el impulso de políticas de desarrollo sostenible.
● La articulación con universidades para pasantías, cursos y empleos estivales.
● El impulso a jornadas de puertas abiertas de intercambio con la comunidad.

Por otro lado, el Parque Ecológico Industrial Fairfield (Baltimore, Maryland) crea un proceso industrial de “circuito cerrado” con: a) programas de prevención de la contaminación, b) tecnologías ambientales innovadoras integrativas, c) redes empresariales, d) articulaciones estatales y locales fluidas, e) promociones fiscales, f) diseño de gestión estratégica. Y el Ecoparque Riverside (Burlington, Vermont) desarrolla proyectos que integran energía de biomasa, tecnologías vivas y agricultura urbana.

Otro ejemplo interesante es el Ecoparque Industrial de Brownsville (Texas), que cuenta con: a) un enfoque regional de intercambio de materiales, que incluye conexiones con pequeñas empresas y con campos agrícolas; y b) una base de datos de procesos industriales de identificación entre empresas existentes y aquellas potenciales. Y en Canadá, el Ecoparque Industrial Burnside (Halifax, Nova Scotia) impulsa acciones multidisciplinarias e interinstitucionales de investigación y de educación dentro del propio parque existente.

Se trata de diversos abordajes de una misma problemática. El Parque industrial de Tecnologías Sostenibles (Cape Charles, Virginia) ofrece vínculos de ecología industrial, tales como: agua reciclada y paneles fotovoltaicos que convierten la luz solar en electricidad. Y, finalmente, el Parque de Tecnologías Ambientales Civano (Tucson, Arizona) incorpora centros de actividades recreativas, campo de golf, edificios “verdes”, rutas escénicas, tecnologías sostenibles, purificación de aguas residuales y calentadores solares pasivos.


b.2. Fortalezas y vulnerabilidades del modelo

Se han identificado como fortalezas:

● Con mecanismos asociativos se potencian economías regionales y se fomenta la interacción entre actores.
● Este agrupamiento promueve la mejora ambiental de las empresas y facilita el acceso a financiamientos.
● La gestión coordinada de empresas incrementa el poder de negociación y permite gestionar beneficios.
● Promueve el apoyo a la innovación tecnológica, mejorando los procesos desarrollados por las empresas.
● Potencia la creación de incubadoras y la generación de cadenas de intercambio de subproductos.

Y se han identificado como vulnerabilidades:

● Se suelen encontrar dificultades y resistencias para poder proceder a la actualización tecnológica.
● Algunas áreas urbanas ofrecen condiciones insuficientes para crear polos tecnológicos con atractividad.
● Predominan miradas contrapuestas respecto de la incidencia directa sobre la rentabilidad de las industrias.
● El cambio frecuente de reglas de juego suele afectar la continuidad de políticas y la apropiación de proyectos.
● Precios del suelo, costos ambientales y ausencia de liderazgos suelen inducir a un desarrollo insostenible.


c.
La gestión de sectores planificados

Los denominados “Sectores Industriales Planificados” son impulsados principalmente desde la iniciativa pública y pueden implementarse desde la gestión oficial o combinada. Se concentran dentro de un perímetro delimitado a tal fin -dentro del tejido abierto de la ciudad-, garantizando la favorable articulación de la propia actividad industrial con los restantes usos del suelo. Y a su vez cuentan con infraestructuras y equipamientos que permiten optimizar la radicación y ordenar su distribución territorial.

Esta forma de agrupamiento resulta una herramienta óptima para fomentar el asociativismo empresarial y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, de cara a las mejoras de sus procesos de producción, a la incorporación de valor, a la reducción de costos de infraestructura y servicios, y al incremento de las fuentes de trabajo. Sólo en la provincia de Buenos Aires existen 61 agrupamientos industriales de este tipo, que concentran a 1600 pequeñas empresas y generan 42 mil puestos de trabajo.

Al respecto, el Dr. Horacio Bozzano, Coordinador del Programa “Lugar Innova” y Miembro de la Red Latinoamericana “Territorios Posibles”, sostiene que los instrumentos de política industrial deben orientarse claramente hacia la consolidación de las fortalezas “intra-firmas” y hacia los eslabonamientos de pequeñas empresas locales, más que a generar oportunidades emergentes para las grandes empresas del Mercosur. De este modo se evitaría una caer en una “pseudo-atractividad” territorial.


c.1. Los casos de aplicación

La planificación a largo plazo sobre los eslabones de la cadena de valor puede advertirse dentro del “Programa Nacional de Parques Industriales en el Bicentenario”, impulsado por el Ministerio de Industria de la Nación, que consiste en el apoyo financiero no reintegrable para obras de infraestructura interna. Y está inicialmente dirigido a un determinado conjunto de agrupamientos: Albardón y San Martín (San Juan); Laprida, Coronel Suárez y Trenque Lauquen (Buenos Aires); Bigand, El Trébol, Las Parejas, Sunchales, Rafaela, Tecnológico del Litoral Centro y Carcarañá (Santa Fe); Viale y Seguí (Entre Ríos); Puerto Tirol (Chaco); Villa María, La Laguna y General Deheza (Córdoba); Luis Beltrán (Río Negro) y Lules (Tucumán).

El programa tiene también por objetivo asistir con créditos blandos no sólo a las pequeñas empresas ya instaladas que necesiten ampliarse sino también a aquellas que busquen radicarse. En consecuencia, el modelo de gestión basado en la conformación de Sectores Industriales Planificados dentro del tejido urbano de la ciudad permite: optimizar la dotación de infraestructuras, mejorar la eficiencia de las empresas, potenciar las sinergias derivadas de la localización común, incentivar el agregado de valor, generar empleo genuino y afianzar el desarrollo industrial regional.

Con el propósito de reequilibrar el crecimiento de la ciudad y contener a nuevas actividades productivas y de servicios, se ha planteado en el marco del Plan Estratégico Lobos 2020, en la ciudad de Lobos (provincia de Buenos Aires), un sector planificado denominado “Vidriera de Lobos”. Está situado en el cruce de carreteras de acceso y permite alojar a establecimientos de envergadura. Se define por un polígono triangular con un cateto curvilíneo, estructurado por una arteria-parque central a la que se vuelcan las fracciones frentistas. Y otra serie de parcelas están ubicadas en forma radial sobre el arco de la “Vidriera”.


c.2. Fortalezas y vulnerabilidades del modelo

Se han identificado como fortalezas:

● Brindan infraestructura básica para la concentración de recursos, de servicios y de oportunidades.
● La definición de un perímetro delimitado garantiza la protección recíproca con los usos en la ciudad.
● Posibilita una mayor complementariedad productiva, favoreciendo la internalización de efectos.
● Permite una mayor capacidad de innovación, de absorción y de difusión de nuevas tecnologías.
● Resulta propicio para el acceso a políticas de estímulo a la industria y para acciones asociativas.

Y se han identificado como vulnerabilidades:

● Más del 80% de los establecimientos industriales se encuentran localizados fuera de áreas planificadas.
● La inserción de sectores dentro de la trama abierta tiende a generar fallas operativas en cadena de valor.
● Existen notorias diferencias entre los sectores planificados y aquellos lugares con mayor atractividad.
● Tienden a aparecer problemas complejos de vinculación funcional en las dinámicas propias de la industria.
● La mano de obra necesaria para la actividad no suele encontrarse en torno a la ciudad de pertenencia.


Los desafíos a afrontar

A partir de lo expuesto, queda en evidencia que la planificación de aglomeraciones industriales (parques, áreas y zonas) sin articulación ni acciones coordinadas entre los gobiernos locales y con el nivel provincial, pierde eficiencia y competitividad. Dado que los procesos económicos no reconocen límites jurisdiccionales para su despliegue, resulta necesario entonces pensar en políticas de desarrollo industrial que no partan del planeamiento físico del territorio (parques industriales, edificios para incubadoras, etc.) como única posibilidad de atraer inversiones al ámbito local.

En este sentido, la promoción de aglomeraciones industriales planificadas en toda la extensión territorial de la región sin distinción de funciones entre sí, fomentaría la competencia entre municipios por un mismo mercado de empresa. Ante la ausencia de políticas industriales metropolitanas articuladas, se debe tender a la mejora de la competitividad sistémica de la región en su conjunto. De manera que los desafíos que deben afrontar a futuro de los agrupamientos industriales son:

● Promover la instalación de industrias con una radicación ordenada y en armonía con el ambiente.
● Alentar la capacitación de recursos humanos y el crecimiento del empleo local con acciones coordinadas.
● Fortalecer los mecanismos de comunicación de modo de consolidar el encadenamiento productivo.
● Integrar las formas tradicionales de gestión con las nuevas, más asociativas, en un sistema dinámico.

Para el Dr. Horacio Bozzano suele omitirse la territorialidad en la elaboración de una política industrial. Con lo cual, debe generarse una política territorial para la industria que se articule con el perfil dominante de cada región. Esta política debe encontrar las espacialidades más ventajosas para cada territorio en reestructuración. Esto implica el apoyo a aquel microempresariado que no acarrea conflictos con el barrio donde se instala, en lo relativo a la oferta de espacio para la expansión de sus procesos productivos. De modo que, para una buena gestión de las áreas industriales, se proponen las siguientes estrategias:

● Construir fuertes liderazgos que motiven a las diferentes empresas a la participación en la conformación de relaciones asociativas de mutua cooperación.

● Crear alianzas estratégicas con centros de innovación y desarrollo, con la finalidad de proporcionar capacitación a operarios, técnicos y funcionarios.

● Identificar las líneas de inversión a potenciar en cada agrupamiento en función de los grados de desarrollo, de maduración y de trayectoria registrados.

● Generar espacios de articulación entre empresarios y funcionarios, así como jornadas de puertas abiertas para la articulación con la comunidad.

● Promover el acceso conjunto a políticas de estímulo a la industria, tales como: exenciones fiscales, créditos blandos, obra pública, previsiones ambientales.

● Diseñar estrategias que permitan una adecuada integración de los parques industriales con tecnologías de punta y el desarrollo sostenible.

● Exigir continuidad efectiva en las reglas de juego, seguridad jurídica en el otorgamiento de permisos y certidumbres en la propiedad de la tierra.

● Desarrollar un sistema de gerenciamiento integral para su posicionamiento competitivo y para el mantenimiento permanente de la infraestructura interna.

● Aprovechar las ventajas comparativas que suponen la proximidad a las cuencas de empleo y subempleo con niveles de calificación medios y altos existentes.

● Articular con el gobierno local el atractivo territorial para la localización industrial y garantías en el cumplimiento de las disposiciones ambientales.

También debe considerarse la posibilidad de profundizar la experiencia de incubadoras de microempresas, para los casos de empresarios con dificultades de espacio para la realización de procesos productivos dentro de su propiedad. Finalmente, debe impulsarse la concreción de parques industriales en aquellos municipios con mayor trayectoria productiva, aprovechando las ventajas comparativas que suponen la proximidad a cuencas de empleo existentes.

En consecuencia, para gestionar áreas industriales se requiere del diseño de estrategias que promuevan el desarrollo local y mejoras en términos de cantidad y calidad de empleo a partir de una serie de acciones que no sólo se encuentren planteadas en términos de las economías de aglomeración, y de mayores condiciones de competitividad sino, fundamentalmente, de mecanismos asociativos que fomenten la interacción articulada entre actores públicos y privados.

© Guillermo Tella & Laila Robledo

En: Tella, Guillermo y Robledo, Laila. (2011), “Gestionar áreas industriales: Estrategias para el desarrollo económico local”. En: Buenos Aires, Revista Mercado y Empresas para Servicios Públicos Nro. 64 (octubre), Ed. IC Argentina, pp. 38-47.

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