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Guillermo Tella

Enfoques

Estrategias de renovación y desarrollo urbano
El caso del waterfront de Puerto Madero

Estrategias de renovación y desarrollo urbano

Desde su fundación, el puerto de Buenos Aires, situado a espaldas del área central, ha sido por más de cuatro siglos uno de los eslabones principales de la economía nacional, canalizando la exportación de materias primas y la importación de productos elaborados. Hoy, el intento por utilizar ese espacio, apelando a su fuerte poder evocativo, y a modo de expansión lateral del área central, ha llevado a la refuncionalización de un sector industrial desafectado al uso portuario y reinstaló el debate acerca de la necesidad de una planificación estructural con capacidad para arbitrar sobre el desarrollo de nuevas centralidades.

Buenos Aires es la ciudad capital de la República Argentina y está situada al sur del continente americano, sobre el estuario del Río de la Plata. Constituye el distrito central de una aglomeración metropolitana que supera los trece millones de habitantes y que se inserta globalmente en espacios económicos no centrales.

Desde su fundación en 1580, su puerto, situado a espaldas del área central, ha sido por más de cuatro siglos uno de los eslabones principales de la economía nacional, canalizando la exportación de materias primas y la importación de productos elaborados. Asimismo, dejó su impronta en la identidad cultural como hito referencial y definió los ejes del crecimiento urbano de la región.

Hoy, el intento por utilizar ese espacio, apelando a su fuerte poder evocativo, y a modo de expansión lateral del área central, ha llevado a la refuncionalización de un sector industrial desafectado al uso portuario y reinstaló el debate acerca de la necesidad de una planificación estructural con capacidad para arbitrar sobre el desarrollo de nuevas centralidades.

Estrategias de renovación y desarrollo urbano

Un puerto que nació viejo…

Hacia fines del siglo XIX, el gobierno nacional reconoció la necesidad de dotar de un nuevo puerto para Buenos Aires que fuera capaz de manejar con eficacia el creciente flujo comercial. Si bien no se dudaba acerca de la modernización de las tecnologías portuarias, sí se debatieron los métodos de construcción y, principalmente, el sitio de su localización. El proyecto resultante consistió en la organización lineal de cuatro diques sobre la fangosa ribera frente al área fundacional y centro político-administrativo del país.

Una vez inaugurado, tomaron impulso fuertes críticas al proyecto, tales como: «el puerto nació viejo». Y en 1908 se autorizó la construcción de un nuevo puerto, mediante una secuencia de cinco diques sin exclusas, perpendiculares a la ribera, que se situaban al norte de las instalaciones de Puerto Madero. Concluido en 1925, el denominado Puerto Nuevo se rápidamente logró duplicar la capacidad de funcionamiento del viejo Puerto Madero; con lo cual, éste cayó en desuso y precipitó su vertiginosa decadencia.

El plan de desarrollo urbano

Tras varias décadas de abandono, en 1989 el gobierno nacional y el gobierno local acordaron impulsar la urbanización del área de Puerto Madero, a partir de la conformación de una sociedad mixta denominada «Corporación Antiguo Puerto Madero», como socios igualitarios: uno aportó al proyecto las tierras, el otro los indicadores urbanísticos para su desarrollo y, en conjunto, promovieron un plan para la zona y tendieron las infraestructuras necesarias, de modo de orientar la actividad inmobiliaria.

Recuperando la experiencia cosechada en la renovación del waterfront de los Docklands londinenses, y luego de un intenso debate, para la operación de Puerto Madero se definió un plan maestro para urbanizar las 170 hectáreas del antiguo puerto, a partir de cinco objetivos estructurales:

– la reconvertibilidad del área para rescatarla de su estado de deterioro,

– la recomposición de su carácter, preservando el fuerte poder evocativo,

– el alojamiento de actividades terciarias que requieren de una ubicación central,

– la reconquista de una nueva y efectiva aproximación de la ciudad a su río,

– la contribución a re-centrar el área central, equilibrando sus sectores norte y sur.

Estrategias de renovación y desarrollo urbano

Motivaciones del plan maestro

En consecuencia, la propuesta buscó recuperar el área para usos urbanos y a capitalizar las demandas de nuevos equipamientos, revalorizando las preexistencias. Del concurso de ideas, en el que participaron más de cien proyectos, el equipo ganador elaboró el plan maestro de desarrollo urbano, que trazó las líneas estructurales por las que, luego de dos décadas, hoy continúa transitando el emprendimiento.

Si bien se trata de un área industrial desafectada, sin utilización portuaria, altamente condicionada por la escasa accesibilidad de sus puentes, el objetivo aspiraba a generar un sitio de prestigio como expansión lateral del área central y, sin descompensar la trama actual, absorber la demanda de oficinas de nueva generación, cuya eficacia de funcionamiento requería de amplias y flexibles superficies. Acentuando el criterio de preservación de sus características intrínsecas, la codificación urbanística definió criterios morfológicos manzana por manzana.

Los alcances de la propuesta

Con una superficie construible de 1,5 millones de metros cuadrados, la propuesta consistió en una angosta tira urbanizada entre los cuatro diques y un gran parque, formado por reservas verdes naturales. La vinculación transversal, que coincide con las mangas existentes de los diques, se produce mediante anchos boulevards de enlace con la ciudad. Entre estos ejes, sobre el propio parque, se dispuso una edificación en altura que enmarca el eje cívico.

El conjunto quedó estructurado de la siguiente manera: el sistema de avenidas y la modulación de los diques, que caracteriza tramos diferenciados; los llenos y vacíos de los docks, que no respetan el ritmo del trazado de la ciudad; el haz de edificios en torre en las intersecciones de trama; y los molinos, grúas y elevadores de granos, que definen la impronta del antiguo puerto. El plan comprendió, entonces, la rehabilitación de los viejos docks del sector oeste, la conservación de los edificios de valor patrimonial, la construcción sobre el sector este de una tira angosta de edificios residenciales de hasta siete pisos, un conjunto de torres y un gran parque para restablecer la relación de la ciudad con el río.

El proceso de gestión del área

La Corporación Antiguo Puerto Madero condujo todo el proceso de planificación y gestión del área, promoviendo del desarrollo del plan maestro y poniendo en marcha el parcelamiento, la venta de lotes y la ejecución de las obras de infraestructura. En primera instancia se procedió al reciclaje de los docks de ladrillo, distintivos de la identidad portuaria, en el sector Oeste de los diques. Estos edificios, de valor histórico y arquitectónico, fueron construidos junto con el puerto y habían servido como depósitos de mercaderías.

En pocos años se completó el reciclaje, dando lugar a la conformación de un codiciado espacio de asentamiento de empresas y un nuevo polo comercial gastronómico. El éxito del desarrollo del sector Oeste potenció el lanzamiento del sector Este, con terrenos de mayores posibilidades constructivas. A diferencia del Oeste, de perfil netamente histórico, la parte Este permitió el desarrollo de una arquitectura más moderna y la incorporación de avanzada tecnología, que desató una desenfrenada especulación inmobiliaria.

Efectos de la operación de renovación

Hoy, la renovación del waterfront de Puerto Madero atraviesa, luego de veinte años de desarrollo, su instancia final, con el completamiento de las últimas parcelas. Desde esta perspectiva, es posible poner en valor algunos de sus rasgos distintivos de la operación. Por un lado, se propuso un novedoso modelo de gestión territorial en el medio local que permitió recalificar tierras portuarias inutilizadas para usos urbanos de calidad. Por otro, dado su carácter longitudinal, la pieza disparó un proceso de reconversión del viejo centro, para el alojamiento de actividades económicas, de servicios y vinculadas al turismo. Se llevaron servicios, se abrieron calles, se ensancharon puentes, se construyeron plazas y parques y se lo dotó de mobiliario urbano.

Sin embargo, el desarrollo del sector Este propuso un tipo de intervención heterogénea, con resultantes morfológicas disimiles, sin carácter, y regido por la fuerte presión del mercado inmobiliario. Finalmente, debe destacarse que se instaló un fuerte proceso de gentrificación en todo el área de influencia, que expulsó población y comercios tradicionales, en función de nuevas marcas. Y, desde una mirada global, la operación generó un excedente cuya renta urbana se retuvo en su totalidad para sí, sin promover su transferencia hacia otras zonas necesitadas de la ciudad, tal como los pauperizados barrios del Sur.

 

© Guillermo Tella
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